Calle las rea en barrio del padre torres

Calle las rea en barrio del padre torresSatanás bailo con las hermanas Rea en el jardín grande, la casa habitación de Toñita y Petrita Rea, dos hermosas doncellas laguenses tenían una extensa y hermosa huerta de don Pedro cabello en el barrio de padre torres, la olorosa casona era huerta y jardín pues bajo frondosos chabacanos duraznos y limoneros, florecían las tímidas violetas, los perfumados capullos de alelí las margaritas y no podían faltar nardos, en la parte mas alta del terreno estaba el pozo que por medio de un bimbalete y rectas acequias llevaba el agua cristalina a los surcos y arriates donde florecían las rosas y los jazmines de orisa, pero las celebridad de las señoritas Rea no viene por la hermosura de su huerta ni de la virtud que alcanzo a toña tocando la mandolina acompañada de una amiga y vecina con la viola al oír los ejecutados con sentimientos y maestría, los mismos sentimentales balces mexicanos que las polcas y los pasos dobles que fueron tan populares en esos tiempos las empezaron a invitar para que amenizaran las fiestas familiares de los barrios cercanos a su domicilio, pero el destino quiso inmortalizarlas por medio de una maligna aparición, ocurrió afínales de siglo decimonono cuando llego a la recatada y provinciana ciudad de lagos un novedoso y bonito vals titulado “daría el cielo por un beso” el dueto real no podía dejar de incluir su repertorio ese vals que por bello era comparado con los que venían de la lejana viana, en algunos pulpitos y del club de las señoras de la vela perpetua se levantaron varias voces de blasfemi contra la popular melodía, una calida tarde del mes de abril fueron invitadas las señoritas Rea amenizar un sabroso sarao que hubo por el callejón de beso cerca de la pulquería de don Febroneo y de la placita de García, el alegre sarao termino como a las 9 de la noche, la luna lucia sus mejores galas por tal motivo se atrevieron las señoritas Rea a irse caminando a su domicilio en la padre torres tenían que pasar frente al jardín grande cuya tupida arboleda vertía numerosos arbustos de sombra en los prados, de pronto las Rea vieron a una dama y a un caballero lujosamente vestidos que llegando al pórtico del jardín les pidieron con buenas razones le tocaran “daría el cielo por un beso” y las Reas accedieron a la petición a los primeros acordes la feliz pareja se deslizo como si estuvieran en el salón de shubrum, en una vuelta se acercaron los bailarinas a las Reas y una de ellas miro hacia los pies de la joven pareja descubrió con horror que el caballero tenia pesuñas en vez de pies lo hizo notar a su compañera y las damas invocaron el nombre de Dios y su santa madre y al instante la pareja desapareció en medio de una risa tétrica, fue una leyenda de las mas arraigadas en las tradiciones laguenses y con las que las Rea pasaron a la inmortalidad al grado que a hora la calle donde vivieron lleva su nombre.