Condenas infinitas

Condenas infinitasLa aparición de fantasmas es, según quienes creen en ellos, más común en antiguos lugares de sufrimiento, como cámaras de tortura, cárceles u hospitales. El caso de la Penitenciaria de Filadelfia, Pensilvania, confirma esta aserción. Inaugurada en 1829, es considerada la primera penitenciaria de la historia. Diferenciado del antiguo concepto de cárcel, este sistema se caracterizaba por buscar la rehabilitación de los internos en celdas separadas con instalaciones sanitarias y el cuidado de un guardia que se responsabilizaba de ellos. Tal enfoque contrastaba con crueles castigos de otros tiempos, como el confinamiento en pozos profundos y los baños de agua helada durante el invierno.
El sistema se mantuvo vigente hasta 1913, cuando se regresó al modelo comunitario. Su interno más conocido fue el gánster Al Capone, y su visitante más célebre, el novelista Charles Dickens. En 1971 la penitenciaria fue clausurada y permaneció abandonada varios años, durante los cuales la maleza y decenas de gatos invadieron el edificio de elevadas murallas y torreones de estilo gótico, arquitectura que buscaba mostrar al público el rigor para con aquellos que infringían la ley.

Condenas infinitasEste se convirtió en un espacio de interés para los aficionados al terror sobrenatural tomando en cuenta algunos antecedentes de este tipo. Ya en la década de 1940 guardias e internos reportaban visiones inexplicables, que se multiplicaron tras el cierre del inmueble y durante su proceso de restauración. Se cuenta que cuando un cerrajero intentó retirar un candado que tenía mas de 140 años de antigüedad, quedo paralizado por la acción de una fuerza invisible. En los muros de la celda correspondiente aparecieron, supuestamente, los rostros de quieres padecieron en aquel lugar.

En el edificio, restaurado como monumento histórico, en 1991 se organizó por primera vez el evento de Halloween “Terror tras los muros”. Los fondos recaudados en sucesivas ediciones dieron origen a un centro de atracciones que hoy se considera la mayor “casa embrujada” del mundo y ofrece distintas experiencias a los visitantes, con escenografía y actos que representan a zombis, psicópatas y otros personajes terroríficos. En sus bloques de celdas a lo largo del año se llevan a cabo al menos una docena de investigaciones paranormales. Tanto los visitantes como los empleados reportan escuchar llantos, lamentos y susurros a través de los muros.