La fortaleza de los espiritus

La fortaleza de los espiritusUna espectacular fortaleza de piedra, construida en el siglo XI, domina el paisaje de la ciudad escocesa de Edimburgo. El llamado “castillo” fue residencia real hasta 1603, cuando Inglaterra, Irlanda y Escocia se unificaron bajo el poder de un solo monarca, conformando el Reino Unido. Después se convirtió en un fuerte militar provisto de una amplia guarnición. Aunque en la década de 1920 las tropas fueron retiradas, aún cuenta con una discreta presencia militar y es un exitoso museo de sitio, tal vez el mayor atractivo turístico de la ciudad. Algunos lo consideran también el lugar donde los fenómenos sobrenaturales de la región son más frecuentes.

En diferentes épocas se ha reportado la presencia de una flautista fantasma, un trompetista sin cabeza, los espíritus de los franceses que estuvieron presos allí durante la Guerra de los Siete Años y los prisiones recluidos por participar en la Guerra de Independencia que se libró en América del Norte y dio origen a Estados Unidos. En la misma ciudad hay muchos otros fantasmas, incluyendo los de las victimas de las epidemias de peste negra ocurridas durante la época medieval.
En 2001, como parte del Festival Internacional de la Ciencia en Edimburgo, Richard Wiseman, psicólogo de la Universidad de Hertfordshire, organizo una expedición de diez días con 249 voluntarios. En grupos de 10 personas y previstos del equipo científico adecuado para registrar los fenómenos físicos asociados a la supuesta aparición de fantasmas, ingresaron a los espacios más recónditos del inmueble. Tras la estadía los participantes mencionaron diversas experiencias significativas como súbitos descensos en la temperatura, imágenes fugaces de personajes envueltos en sombras, la sensación de que alguien los observaba, hormigueo y ardor en distintas partes del cuerpo; la percepción de jalones y de que alguien les tocaba la cara.
Wiseman, conocido por su postura escéptica, declaro: “los acontecimientos que ocurrieron aquí en el curso de los últimos 10 días resultaron ser mucho más extremo de lo que habíamos previsto”. El experto consideró que los reportes pudieran ser las reacciones psicológicas de cualquier persona enfrentada a una situación riesgosa o atemorizante; sin embargo, algunos detalles lo intrigaron. Los reportes de anomalías fueron más frecuentes en determinados puntos del castillo, con mayor actividad sobrenatural registrada. Los participantes no estaban advertidos de ello.