La mansión de los disparos Winchester

La mansión de los disparos WinchesterOliver Fisher Winchester (1810-1880) trascendió a la historia como el fabricante de una popular arma: el rifle Winchester, que contaba con un sistema de repetición y fue diseñado por su colaborador B.T. Henry. Esa familia sirvió, entre otras acciones, para facilitar la colonización del oeste de Estados Unidos. Su empresa Winchester Repeating Armas Company le generó un cuantioso capital, parte del cual dedicó a la filantropía como patrono de la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut.
Su hijo William Wirt Winchester (1837-1881) heredó la compañía, y en 1862 contrajo matrimonio con Sarah Lockwood Pardee, hija de una familia acomodada de Connecticut. Cuatro años después nació la única hija del matrimonio, que sin embargo falleció a las seis semanas. A la muerte prematura del esposo a consecuencia de tuberculosis, la viuda Sarah heredó su fortuna y la mitad de la fábrica.
Estos acontecimientos le provocaron una intensa depresión que la orilló a buscar una respuesta en el mundo paranormal; se cuenta que una médium de Boston le comentó que su familia había sufrido tales desgracias como castigo por todas las muertes que habían ocasionado las armas fabricadas, y le recomendó que construyera una casa para ella y para los espíritus de esos difuntos. La construcción no debería detenerse nunca, para evitar que Sarah tuviera un fin tan trágico como sus dos familias.

La mansión de los disparos WinchesterEn 1886 la viuda compró un extenso terreno en San José, California, que incluía una pequeña granja de ocho habitaciones. De inmediato comenzó a gastar su fortuna en trabajos de remodelación integral.
Los trabajos se extendieron, sin cesar, las 24 horas del día durante los siguientes 38 años. Si el inmueble estaba inconcluso, los fantasmas no podrían instalarse en él. Su carácter obsesivo se refleja en este edificio de arquitectura fantástica en el predomina el número 13 en diferentes elementos, y no hay un orden racional: hay puertas que dan a muros, escaleras que no llevan a ningún lado y ventanas que no se abren. Curiosamente la viuda no lo habitaba ni hizo reparar los daños provocados por el terremoto de 1906 en San Francisco. Tras su fallecimiento en 1922, la casa fue rematada en 135,000 dólares y luego se convirtió, en atractivo turístico. Hoy se le conoce como la Casa del Misterio Winchester y permanece abierta al público. Algunos visitantes reportan haber tenido experiencias paranormales durante su recorrido.