La tarantula de oro de lagos de moreno

La tarantula de oro de lagos de morenoLa tarántula de oro de Fray Alfonso Orozco. Muchos laguenses ignoran quien fue Fray Alfonso personaje que lleva el nombre de la calle principal de la colonia alcalde surgida en los años ochentas del pasado siglo XX, se trata de un personaje de carne y hueso don Alfonso Orozco un fraile de la seráfica orden de san francisco de Asís, vivía en las casas de ejercicio del templo del refugio, poco se a documentado sobre el fraile Alfonso aunque su breve biografía nos refleja un personaje caritativo y con poderes sobre naturales para aliviar las penas que agobian a tantos desdichados que llegan a este valle de lagrimas nada mas a sufrir, una de las leyendas laguenses que se han ido trasmitiendo desde los abuelos hasta nuestros días tiene como personaje central a este monje Alfonso Orozco que a hora recordamos en nuestras raíces en radio universidad de lagos de moreno, cuentan nuestros mayores que un mal día enfermo gravemente don Filomeno Centeno y en pocos días se agoto el dinero en las siempre caras medicinas sin que sintiera alivio, desesperada su mujer doña Eulalia Mendosa ante su enfermo esposo que paresia estar en el alumbrar de la huesuda, llamo al humilde monje Franciscano Alfonso Orozco quien acudió vestido como siempre con su guaraches y sus garras con el paso inexorable del tiempo para darle la extremusion del moribundo del barrio del refugió, conmovido como todo buen monje Franciscano por la pobreza y sufrimiento que encontró postrado a don Filomeno, Fray Alfonso decidió ayudar a la angustiada familia y cerrando sus ojos oró de rodillas ante una imagen de la dolorosa que jamás a faltado en las casas de los pobres, al volver a la realidad miro el fraile una tarántula que subía por los adobes de la humilde casita y la tomo con sus delgados dedos que por las mortificaciones ayunos que se sometía el padre Alfonso, mas bien parecían las huesudas manos de un difunto, fray Alfonso entrego la tarántula a la esposa del enfermo y le dijo que la llevara al monte pió una casa de empeño donde algún dinero le prestarían por ella, la afligida esposa creyó que de plano habia enloquecido por tanto ayuno pero recordó que de ese bendito Fraile se contaban cosas maravillosas e increíbles a si que doña Eulalia que sin temor a que la encerraran en el manicomio cuando fuera a empeñar la horrible tarántula la llevo a la casa de empeño, cuando Eulalia desenvolvió la tarántula enfrente del empleado de la casa de empeño, y descubrió que la tarántula se habia convertido en una finísima joya de oro, inmediatamente el evaluador entrego fuerte suma de dinero a doña Eulalia sin poder hablar de lo que habia acontecido y por la emoción de los fajos de billetes que le entregaban, corrió a contratar un medico y a comprar la medicina que recupero a su moribundo esposo y con el sobrante pusieron un comercio que pronto floreció y se olvidaron de la araña y del padre Orozco pues ya eran nuevos ricos y sin esfuerzos, una tarde al toque de oración se presento el franciscano a la olvidadiza familia y con dulces y paternales palabras les pidió que sacaran del empeño a la pobre tarántula para que esta siguiera cumpliendo la misión que Dios la habia señalado y ellos habían interrumpido, ellos con no buenas palabras le contestaron al padre los ingratos esposos, el monje solo los bendijo y se retiro lleno de tristeza al perder animas que a hora adoraban al becerro de oro, unos días después murió impenitente don Filomeno a causa de la ponzoña de un arácnido, llena de arrepentimiento lloraba la viuda esposa doña Eulalia y fue a sacar del monte pió a la tarántula empeñada y se la entrego al padre Orozco, sin decir palabra la recibió de manos de la citada viuda y la puso con cariño en el piso, el animal volvió a la vida y se perdió entre los helechos del huerto en espera del dulce y amado de fray Alfonso Orozco.