Leyenda de pachuca

Leyenda de pachucaEL MACHO CABRIO. Fueron muchas las noches que escuche a las comadres sentadas alrededor de la mesa tomando café ante la luz de una vela de cebo, todas ellas vestidas como se usaba en aquellos tiempos largas enaguas y blusa de cuello cerrado rebozos sobre los hombros y cubriéndose la cabeza, decía doña Juana ante la asombrada mirada de sus acompañantes, mientras algunas de ellas sostenían un rosario y otras entre los dedos tenían un escapulario vendito, y doña Juana contaba en los muchos tiros y minas abandonadas, que ahí en los alrededores de Pachuca existe una cañada que le llaman “San buen aventura” que divide los cerros de san Cristóbal y la magdalena, ahí se aparece el demonio una de las formas favoritas que   asumía era de convertirse en una mujer seductora y provocativa y cuando habia logrado de que algún ingenuo la siguiera de alguna forma lo conducía a su desgracia.
Pachuca por ese entonces tenia algunos caminos por los cuales transitaba miles de hombres a caballo y a pie encaminando sus pasos a las minas que rodean la ciudad entre ellas el encino, el Cristo, rosario, paraíso y el bordo por el rumbo de esas compañías mineras Vivian mas de dos mil hombres, la mayor gente se le veía al amanecer y atardecer por ser el relevo de las cuadrillas de los trabajadores a esas horas a lo largo del camino se encontraba una multitud de vendedoras de atole, tamales, pan y pulque pero cuando no eran esas horas el camino estaba solitario, el viento helado venia del cerro de la magdalena mientras que en el camino desierto pocos y nadie los transitaba. Así se creo el momento de que algo sucedió, varias veces encontraron cuerpos destrozados cayendo desde arriba del cerro eso sucedía en las noches, se decía que una mujer de cabello largo y con naguas hasta bajo iba caminando muy coqueta provocando la mirada lujuriosa de quien la miraba y llevaba a sus hombres a un lugar donde todas las vendedoras tiraban sus braseros por lo tanto se habia echo un gran cenicero, dicen que cuando la mujer llegaba a ese sitio acompañada de su ocasional galán se tiraba en el suelo revolcándose en la ceniza para salir de ella convirtiéndose en un “macho cabrío negro” con ojos que parecían brasas ardientes y se soltaba a carcajadas sometiendo al ingenuo hombre que lo habia seguido pensando que era una mujer y lo mataba, y cuentan en la actualidad que aún en esos lugares cerca de la media noche aparece la mujer que luego se convierte en el demonio, increíble pero cierto.