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Leyendas aztecas

Leyendas aztecasLa leyenda de los huesos sagrados; cuenta que hace mucho tiempo los dioses querían crear a los seres humanos ocasiones anteriores, cuatro veces para ser exactos pero ninguna tuvo éxito, una vez las personas fueron devoradas por jaguares, la segunda ocasión un viento arrastro todo lo que había a su paso y se llevó todo incluyendo a los hombres, en la tercera ocasión una lluvia de fuego cubrió la tierra y quemo todo en ella, pero en esta ocasión los seres humanos se convirtieron en aves, la última vez, la cuarta llovió tanto que la tierra se inundó y los humanos se convirtieron en peces.
Entonces se reunieron los dioses a hablar y Huitzilopochtli, el dios sol, dijo que la tierra ya estaba lista para que en ella habitaran hombre y mujer. Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, dijo que se encontraban unos huesos sagrados en el Mictlan, el lugar de los muertos, que de ahí crearían hombres inteligentes y fuertes. Los demás dioses preguntaban si existía otra manera ya que nadie había regresado con vida de ese lugar, pero el dios Quetzalcóatl alegaba que era la única manera y se ofreció a ir por los huesos sagrados, entonces este se dirigió al Mictlan,y entonces el dios de los muertos le dijo que le daría los huesos si hacia tocar su caracol marino, pero al intentar hacerlo sonar este no sonó, entonces el dios de los muertos se burló y dijo que no le daría los huesos, para eso Quetzalcóatl arrodillado comenzó a cantar una melodía que atrajo a unos gusano y perforaron en caracol, entonces logró hacerlo sonar y le pidió los huesos sagrados a Mictlantecuhtli, a este último no le quedó otra opción que darle los huesos sagrados.
Cuando llego con el resto de los dioses, tendió los huesos y los separo en dos montones, molió el primer montón, lo coloco en un recipiente de barro le añadió agua y entonces formó al hombre. De la misma manera tomo el segundo montón y formo a la mujer; finalmente pincho su cuerpo con una espina de maguey y derramo un poco de su sangre sobre las figuras de barro y estas cobraron vida. Y así fué como el hombre pobló la tierra y desde entonces los dioses los observan.