Lo que ven los Perros

Lo que ven los PerrosNo hace mucho, vivía por aquí cerca una viuda de esas que no se espantan con facilidad, vivía sola porque sus hijos ya se habían casado, eso a ella la tenía sin cuidado porque trabajaba su milpa y dos grandes perros la cuidaban, esa mujer se acostaba muy temprano, una noche los perros empezaron ladre y ladre ella se asomo a ver si alguien rondaba por su casa, por más que clavaba los ojos en la oscuridad no distinguió nada, así que volvió a meterse a su casa y no le dio importancia al asunto, pero los animales siguieron ladre y ladre y no nada mas esa noche, sino todas las noches por más de un mes.

Una de esas noches ya cansada de los ladridos la mujer exclamo ¡Como ladran estos condenados perros quisiera saber que ven que yo no puedo ver, entonces uno de los perros hablo ¡Vemos señora, muchas cosas que a ti no están permitidas, contesta la señora: ¡yo quisiera ver los que ustedes ven!, ¿ustedes pueden ayudarme?, contesta el perro para ver de noche necesitamos de todo tu valor, te podemos ayudar, pero cuando veas lo que nosotros vemos te vas asustar, contesta la señora ¡No me voy a espantar ustedes me conocen y saben que no soy miedosa, díganme que debo hacer, contesta el perro ¡Tu lo pediste mujer mañana cuando despiertes, nos quitas nuestras lagañas y te las pones en los ojos, durante 7 días aras lo mismo y a la séptima noche sales a ver lo que nosotros vemos.

La mujer hizo todo lo que el perro había indicado, a la séptima noche en cuanto escucho los ladridos salio de su casa, no se imagino nunca lo que le esperaba, al dirigir la vista hacia donde ladraban los perros, vio a la muerte que bailaba al son de una música, vio a un jinete vestido de negro y a una mujer vestida de blanco que lanzaba gritos horribles, vio una cabeza humana toda ensangrentada, vio a un muerto al que llevaban a enterrar varios esqueletos, vio muchísimas cosas horribles, luego de mucho rato la señora se fue a costar.

A la mañana siguiente todo estaba triste la señora no se había levantado y los perros ladraban como si se quejaran de algo, días más tarde un vecino extrañado de no verla trabajar fue a visitar a la señora, encontró la puerta entre abierta y se metió, adentro la señora estaba muerta, tenía la cara llena de espanto.