Los templarios

Los templariosLos templarios fueron bandido que se dedicaron a saquear las tierras que hoy conforman los municipios más cercanos de nuestra ciudad a fines de del siglo XIX, vestidos con capuchas y trajes muy al estilo de los monjes franciscanos inundados a caballos se ocultaban entre los bosques para cometer sus atrocidades, cuando la justicia los atrapo fueron condenados a ser fusilados y excomulgados por usar hábitos religiosos para sus delitos solo que antes de morir siguieron haciendo de las suyas
Los templarios
– Edgar, Manuel y Carlos, tenían ya tiempo planeando, una noche de campamento y aventuras, motivados por su juventud y valientes por el alcohol que habían bebido, decidieron internarse en la parte más oscura de unos de los valles que existen entre la ciudad, y el municipio del rincón de robos aislados de toda comunicación decidieron levantar una tienda pequeña y encender una fogata.

– Edgar siempre el más tranquilo de los tres había propuesto el lugar esperando la aparición de los templarios, una antigua historia que había escuchado de sus abuelos

Edgar: Les digo que por aquí se aparecen los templarios, bueno eso dice mi abuelito

Manuel: hay ya me tienen hasta la madr#”$!¿ con ese cuento de los encapuchados a caballo esas son historias de la imaginación de tu abuelito, solo eso

– Carlos el más valiente de los tres simulaba no creer ninguna de las historias que llegaban a sus oídos y no quería demostrar ante sus dos amigos el temor que muy dentro de él sentía y Manuel por sus miedos nunca estuvo de acuerdo con ese campamento pero nunca se atrevió a negarse a acompañarlos

Manuel: Ya cállate Edgar, que me pones mas nervioso y tu Carlos haber si dejas de tomar tanto, sino al rato ni quien te aguante

– Las horas pasaron y la madrugada llego de risas y bebidas, justo habían ya olvidado sus miedos, cuando extrañas cosas empezaron a ocurrir

Edgar: Hey ¿escucharon eso? se escuchan como caballos ha de ser un ranchero arriando caballos, acuérdate que por aquí la gente acostumbra a madrugar

Manuel: pues si que madrugan, apenas son las tres de la mañana

Edgar: O tal vez sean los templarios
Carlos: Los templarios jajaja

– Carlos lanzo injurias en contra de quien andaba por los alrededores hasta que algo lo hizo enmudecer de miedo

¿Qué es eso? Son los templarios córranle,

– Entre el amanecer comenzaron a salir unos jinetes muertos, encapuchados y con las ropas descompuestas por el paso del tiempo, en sus manos sostenían brillosas espadas y látigos que relucían de entre la ciudad, montados a caballo se dirigían hacia la pequeña fogata donde se encontraban los tres aterrorizados jóvenes

Edgar: ya no puedo ¡ayúdenme! ¡Ayúdenme!

-Edgar no pudo correr tan aprisa como sus amigos quienes parecían conejos, perseguidos por una manada de lobos, hasta que agotados por el miedo y el cansancio aquellos seres a caballo les dieron alcance, los rodearon y empezaron a dar de latigazos por todo su cuerpo y una de las espadas trágicamente atravesó su pecho

A pesar de lo terrible de la escena, Carlos y Manuel no dejaron de correr hasta que el desmayo los venció. Cuando recuperaron la conciencia, se dieron cuenta que lo ocurrido no fue una pesadilla, ni alucinaciones ocasionadas por alcohol, ya que a unos metros de ellos, Edgar permanecía inmóvil, con su rostro cubierto por la maleza inerte, muerto .

Después de varios años sabemos que Manuel ya no vive en la ciudad, porque no quiere saber nada de lo acontecido, ahora vive muy lejos de aquí y CarloS el valiente que quien se atrevió a contar esta historia aterrado aun por el suceso y con el recuerdo fresco en la memoria de aquel terrorífico suceso